miércoles, 18 de junio de 2014

A ti

A ti que de repente te conviertes en imprescindible, que despiertas sentimientos, que despiertas inquietudes y miedos, a ti a quien tanto echo de menos, a quien con su tranquilidad traía paz, quien prescinde de necesidades banales y se convierte en parte de mi. A quien sufre el desarraigo absoluto de desprenderse de si mismo para encontrar inseguras promesas de futuro, esperanzas inciertas de pensamientos tediosos. La zozobra y el astio de no poder sentirte, el nudo en la garganta por no tener tu compañía, por no poder encontrar tus ojos mirando con ternura los míos. Si pudiera elegir, te elegiría libre, sin esas ataduras que te dieron todo para luego no darte nada, sin ese dolor tan grande que te dañó el alma, para encontrarnos libres y no separarnos. Sigue mirando al cielo cuando estés triste que yo estaré también mirándolo para que desde la lejanía te sientas acompañado, yo desde aquí seguiré luchando, así es la amistad sincera, así es la incondicionalidad que nos damos. Te quiero.

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